*DESCRIPCIÓN DEL PROBLEMA: “Situación de riesgo en la que un alumno
presenta cierto aislamiento, con sólo un amigo, además de rechazo y comienza a
recibir conductas agresivas” (CASO 4)
Nos encontramos ante un informe en el cual
se ha tomado la muestra de 31 alumnos con una edad media de 15 años, de los
cuales el 45% son chicas.
De él se desprende que el ambiente en
la clase es bueno, tienen bastantes amigos entre sí, reconocen que se dan
algunos conflictos y que el clima de estudio se encuentra algo perturbado.
De este mismo informe podemos conocer, que
contamos con un grupo de alumnos (30, 25, 20, 4 y 11) considerados como
respetuosos, amables y colaboradores con los demás.
Igualmente destacar, que tres alumnos
coinciden en detectar al (alumno 3) como un posible caso de bullying. Estos
tres alumnos destacan que no sufre maltrato físico, pero que si sufre algunas
veces intimidaciones o insultos, así como rechazo y situaciones incómodas a
través de internet. Lo definen como un alumno tímido, que sólo tiene un amigo y
diferente al resto.
*SITUACIÓN
DE LA CLASE Y PROTAGONISTAS:
Del
análisis de la muestra obtenida, llegamos a la siguiente conclusión:
*CLASE: es un grupo en el que la
inmensa mayoría de los alumnos considera como muy bueno el clima y ambiente que
en ella hay, y como consecuencia de ello, la relación que entre la gran mayoría
tienen es buena, considerando por su parte que disponen de bastantes amigos
entre sí. Todo ello no implica que no se den conflictos, derivados del día a día
y de las diferentes circunstancias y situaciones que se dan.
*PROTAGONISTAS: Cinco de los alumnos
que tenemos en el aula, son vistos por el resto de compañeros como
comprensivos, amables y respetuosos.
Por otra parte tres alumnos, del total de
muestras ofertadas, coinciden en un posible caso de riesgo con uno de sus
compañeros.
Ante los datos anteriormente obtenidos, se
encienden las alarmas y nos hace pensar en un posible caso de acoso.
Perfectamente podríamos encontrarnos frente a un código de silencio, que tan sólo
ha sido roto por una minoría de los muestrados. Igualmente podemos observar,
entre las características de este alumno, que discute mucho. Ello nos lleva a
pensar que puede estar sometido a circunstancias que le bloqueen y de las
cuales no sepa como escapar. Por otro lado, el hecho de poder contar con un
heteroinforme del resto de compañeros, nos permite conocer la concepción que el
resto de compañeros tiene de él así como aumentar la validez de la información
proporcionada.
Tras
la sociometría efectuada, se nos permite conocer la estructura social del grupo
y la victima de rechazo existente.
*INTERVENCIÓN
ADECUADA
Nos encontramos ante un alumno en situación
de riesgo que presenta las siguientes características: alumno retraído, impopular,
al que no le gusta llamar la atención, al que consideran “diferente” a los
demás y que además tan sólo cuenta con un amigo entre el grupo-clase.
El cuanto al clima social de la clase,
podríamos decir que la inmensa mayoría es protagonista inactivo de la situación
que estamos atravesando, ya que ésta tan sólo ha sido declarada por tres de los
encuestados.
Destacar que el bullying podría pasar la
frontera de tratamiento en el aula y extenderse a ciberacoso, ya que como ha
sido declarado por los alumnos, hay pocas veces, pero alguna hay, en la que
este alumno sufre el acoso a través de internet o móvil.
Toda la información recopilada, nos lleva a
pautar la siguiente INTERVENCIÓN a través de un protocolo de ayuda.
1. Vamos a desarrollar una serie de estrategias
que modifiquen el aislamiento y reactiven la red social a través de la ayuda
entre iguales, así como juegos y actividades que favorezcan su integración en
el grupo-aula. De esta manera mejoraremos las habilidades sociales del alumno a
la par que trabajaremos sobre su autoestima.
2. Entrevista de ayuda: mantendremos una
conversación con el alumno con el fin de conocer la situación que está viviendo.
Le daremos a conocer en todo momento que no se encuentra sólo, sino que dispone
de nuestra ayuda y comprensión. Aprovecharemos esta reunión para conocer los
vínculos de apego que tiene establecidos con los alumnos de la clase con el fin
de poder determinar cuál será la pareja de compañeros que se encargará de ayudarle
y arroparle. Así mismo, le aportaremos sugerencias sobre actitudes que debe
llevar a cabo: intentar estar rodeado de los alumnos ayudantes, evitar
situaciones a través de las redes sociales o dar a conocer cualquier situación
que pueda acontecer relacionada con el tema.
3. Hemos seleccionado a “los alumnos ayudantes”
en base a los resultados obtenidos de la sociometría y tras valorar la reunión
con el alumno (alumnos con mayor fuerza social, otros que simpatizan con la
victima…), vamos a establecer 2 alumnos-ayuda (uno prosocial y otro su amigo)
para que se sienta arropado en todo momento favoreciendo así su autoestima y
dificultando que sufra situaciones de acoso.
4. Igualmente en el aula, variaremos la
colocación y disposición de los equipos. Le ubicaremos en un equipo en el que tenga
cerca a los alumnos ayuda a la vez que trataremos de alejarle de aquellos
alumnos que por sus circunstancias puedan intimidarle.
5. Mantendremos una reunión con la familia con
el fin de que nos aporte, desde su punto de vista, cualquier cambio que hayan
podido observar en el alumno, conversaciones que mantienen con él, información aportada
por el niño…
6. E igualmente informaremos a la comisión de
convivencia del centro sobre los acontecimientos que están sucediendo en el
aula. Todo ello con el fin de tener constancia de la situación y trabajar de
forma conjunta toda la comunidad educativa en todos y cada uno de los casos que
sean detectados en el centro.
*SEGUIMIENTO DE LA INTERVENCIÓN:
Con el fin de conocer la evolución del
protocolo de ayuda iniciado, realizaríamos un seguimiento sistemático de él. Sería
un análisis continuo y formativo que nos permitiese recabar la información suficiente
para conocer si todo está funcionando correctamente, o si por el contrario,
deberíamos de modificar alguna estrategia y volver a reorganizar el proceso. Es
decir, no solo evaluaríamos la actividad que están desarrollando nuestros
“alumnos ayuda” sino que también evaluaríamos nuestra propia actividad para
poder llevar a cabo cuanto antes las modificaciones pertinentes.
Dicho esto, y con motivo de la complejidad
de los hechos, cada dos semanas llevaríamos a cabo reuniones periódicas con
ambas partes implicadas en el proceso establecido, para así conocer de primera
mano los resultados obtenidos. De esta forma contaríamos con un autoinforme
elaborado por parte del alumno que nos permitiría conocer como está viviendo la
experiencia, y a su vez dispondríamos también del heteroinforme del resto de
compañeros, que nos permitiría conocer su punto de vista. Ambas informaciones
se complementarían y dispondríamos de una información mucho más certera.
Igualmente, y de forma periódica, llevaríamos
a cabo tutorías con el grupo aula con el fin de recabar más información y
enseñarles a expresar sentimientos, emociones, situaciones de ira, enfado y técnicas
para la resolución de problemas
Me han gustado mucho tus reflexiones,
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