martes, 15 de noviembre de 2016

MÓDULO 2. Pautas de intervención en el acoso escolar

*DESCRIPCIÓN DEL PROBLEMA: “Situación de riesgo en la que un alumno presenta cierto aislamiento, con sólo un amigo, además de rechazo y comienza a recibir conductas agresivas” (CASO 4)
Nos encontramos ante un informe en el cual se ha tomado la muestra de 31 alumnos con una edad media de 15 años, de los cuales el 45% son chicas.
         De él se desprende que el ambiente en la clase es bueno, tienen bastantes amigos entre sí, reconocen que se dan algunos conflictos y que el clima de estudio se encuentra algo perturbado.
De este mismo informe podemos conocer, que contamos con un grupo de alumnos (30, 25, 20, 4 y 11) considerados como respetuosos, amables y colaboradores con los demás.
Igualmente destacar, que tres alumnos coinciden en detectar al (alumno 3) como un posible caso de bullying. Estos tres alumnos destacan que no sufre maltrato físico, pero que si sufre algunas veces intimidaciones o insultos, así como rechazo y situaciones incómodas a través de internet. Lo definen como un alumno tímido, que sólo tiene un amigo y diferente al resto.

*SITUACIÓN DE LA CLASE Y PROTAGONISTAS:
Del análisis de la muestra obtenida, llegamos a la siguiente conclusión:
         *CLASE: es un grupo en el que la inmensa mayoría de los alumnos considera como muy bueno el clima y ambiente que en ella hay, y como consecuencia de ello, la relación que entre la gran mayoría tienen es buena, considerando por su parte que disponen de bastantes amigos entre sí. Todo ello no implica que no se den conflictos, derivados del día a día y de las diferentes circunstancias y situaciones que se dan.
         *PROTAGONISTAS: Cinco de los alumnos que tenemos en el aula, son vistos por el resto de compañeros como comprensivos, amables y respetuosos.
Por otra parte tres alumnos, del total de muestras ofertadas, coinciden en un posible caso de riesgo con uno de sus compañeros.
Ante los datos anteriormente obtenidos, se encienden las alarmas y nos hace pensar en un posible caso de acoso. Perfectamente podríamos encontrarnos frente a un código de silencio, que tan sólo ha sido roto por una minoría de los muestrados. Igualmente podemos observar, entre las características de este alumno, que discute mucho. Ello nos lleva a pensar que puede estar sometido a circunstancias que le bloqueen y de las cuales no sepa como escapar. Por otro lado, el hecho de poder contar con un heteroinforme del resto de compañeros, nos permite conocer la concepción que el resto de compañeros tiene de él así como aumentar la validez de la información proporcionada.
Tras la sociometría efectuada, se nos permite conocer la estructura social del grupo y la victima de rechazo existente.

         *INTERVENCIÓN ADECUADA
Nos encontramos ante un alumno en situación de riesgo que presenta las siguientes características: alumno retraído, impopular, al que no le gusta llamar la atención, al que consideran “diferente” a los demás y que además tan sólo cuenta con un amigo entre el grupo-clase.
El cuanto al clima social de la clase, podríamos decir que la inmensa mayoría es protagonista inactivo de la situación que estamos atravesando, ya que ésta tan sólo ha sido declarada por tres de los encuestados.
Destacar que el bullying podría pasar la frontera de tratamiento en el aula y extenderse a ciberacoso, ya que como ha sido declarado por los alumnos, hay pocas veces, pero alguna hay, en la que este alumno sufre el acoso a través de internet o móvil.
Toda la información recopilada, nos lleva a pautar la siguiente INTERVENCIÓN a través de un protocolo de ayuda.
1.     Vamos a desarrollar una serie de estrategias que modifiquen el aislamiento y reactiven la red social a través de la ayuda entre iguales, así como juegos y actividades que favorezcan su integración en el grupo-aula. De esta manera mejoraremos las habilidades sociales del alumno a la par que trabajaremos sobre su autoestima.
2.    Entrevista de ayuda: mantendremos una conversación con el alumno con el fin de conocer la situación que está viviendo. Le daremos a conocer en todo momento que no se encuentra sólo, sino que dispone de nuestra ayuda y comprensión. Aprovecharemos esta reunión para conocer los vínculos de apego que tiene establecidos con los alumnos de la clase con el fin de poder determinar cuál será la pareja de compañeros que se encargará de ayudarle y arroparle. Así mismo, le aportaremos sugerencias sobre actitudes que debe llevar a cabo: intentar estar rodeado de los alumnos ayudantes, evitar situaciones a través de las redes sociales o dar a conocer cualquier situación que pueda acontecer relacionada con el tema.
3.    Hemos seleccionado a “los alumnos ayudantes” en base a los resultados obtenidos de la sociometría y tras valorar la reunión con el alumno (alumnos con mayor fuerza social, otros que simpatizan con la victima…), vamos a establecer 2 alumnos-ayuda (uno prosocial y otro su amigo) para que se sienta arropado en todo momento favoreciendo así su autoestima y dificultando que sufra situaciones de acoso.
4.    Igualmente en el aula, variaremos la colocación y disposición de los equipos. Le ubicaremos en un equipo en el que tenga cerca a los alumnos ayuda a la vez que trataremos de alejarle de aquellos alumnos que por sus circunstancias puedan intimidarle.
5.    Mantendremos una reunión con la familia con el fin de que nos aporte, desde su punto de vista, cualquier cambio que hayan podido observar en el alumno, conversaciones que mantienen con él, información aportada por el niño…
6.    E igualmente informaremos a la comisión de convivencia del centro sobre los acontecimientos que están sucediendo en el aula. Todo ello con el fin de tener constancia de la situación y trabajar de forma conjunta toda la comunidad educativa en todos y cada uno de los casos que sean detectados en el centro.

*SEGUIMIENTO DE LA INTERVENCIÓN:
Con el fin de conocer la evolución del protocolo de ayuda iniciado, realizaríamos un seguimiento sistemático de él. Sería un análisis continuo y formativo que nos permitiese recabar la información suficiente para conocer si todo está funcionando correctamente, o si por el contrario, deberíamos de modificar alguna estrategia y volver a reorganizar el proceso. Es decir, no solo evaluaríamos la actividad que están desarrollando nuestros “alumnos ayuda” sino que también evaluaríamos nuestra propia actividad para poder llevar a cabo cuanto antes las modificaciones pertinentes.
Dicho esto, y con motivo de la complejidad de los hechos, cada dos semanas llevaríamos a cabo reuniones periódicas con ambas partes implicadas en el proceso establecido, para así conocer de primera mano los resultados obtenidos. De esta forma contaríamos con un autoinforme elaborado por parte del alumno que nos permitiría conocer como está viviendo la experiencia, y a su vez dispondríamos también del heteroinforme del resto de compañeros, que nos permitiría conocer su punto de vista. Ambas informaciones se complementarían y dispondríamos de una información mucho más certera.
Igualmente, y de forma periódica, llevaríamos a cabo tutorías con el grupo aula con el fin de recabar más información y enseñarles a expresar sentimientos, emociones, situaciones de ira, enfado y técnicas para la resolución de problemas

                    



1 comentario: